Gestoras Pro-Amnistía denuncia la pasividad de la Iglesia Católica frente a la tortura.
Información publicada en GARA el 27 de enero del 2001.
Zelarain: «La tortura se erradicará cuando este pueblo alcance
la soberanía»
GARA | DONOSTIA
El coordinador nacional de Gestoras pro-Amnistía Julen Zelarain afirmó ayer que «ni la clase política, ni instituciones, ni la Iglesia tienen voluntad política para alzarse contra la tortura», al tiempo que subrayó que ésta «se erradicará cuando este pueblo alcance la soberanía, pues para Euskal Herria soberanía y paz son las dos caras de una misma moneda».
En un comunicado de prensa, Zelarain subrayó que admiten «resignadamente y en silencio que se premie al torturador, que se mantenga la tortura como instrumento represivo habitual a favor de sostener un determinado régimen político».
A juicio del coordinador general de Gestoras pro-Amnistía, «lo más grave no es admitir sin rechistar y con absoluta normalidad una legislación que favorece la práctica de la tortura, sino que la Ertzaintza aplica esta misma legislación a todos los ciudadanos vascos que detiene a instancias de la Audiencia Nacional española».
Consideró, en este contexto, que «es responsabilidad de todas las instituciones, de toda la clase política y sindical, pues su actitud debería pasar ineludiblemente por apuntar a todos aquellos elementos que permiten y ejercen la práctica de la tortura para que esto cese».
Sostuvo, así, que «tampoco nos vale que la Iglesia católica, como ocurrió con el holocausto judío o en el régimen de Pinochet, cincuenta o veinte años después, superado el conflicto, nos venga pidiendo perdón por no haberse colocado frente a la tortura, a la persecución política de la disidencia vasca y a quienes niegan a este pueblo el derecho a expresar su voluntad».
Esa voluntad quedó expresada también ayer en movilizaciones en demanda de que se respeten los derechos de los presos vascos. En Gasteiz, salieron a la calle 510 personas, 34 en Leioa, 23 en Landetxa, 33 en Zaldibia, 60 en Igorre, y 22 en Altamira.
Dos de esos presos, Benantzio Sebastián y Juan Rego, fueron trasladados a Valdemoro por diligencias.